¿Cómo afecta el coronavirus a las empresas y a los contratos?

¿Qué pasará con los contratos?

EL COVID-19 Y LOS CONTRATOS.

La pandemia que está azotando al mundo entero es de público conocimiento, como también lo es el tremendo impacto que está ocasionando en las economías, en las empresas y en los particulares. Y muy probablemente veremos demoras, incumplimientos en las obligaciones asumidas, y puede que lluevan las intimaciones por incumplimiento y las rescisiones contractuales. Y es que el cese casi absoluto de actividades que conlleva este aislamiento social obligatorio para muchísimos sectores, sin duda alguna implicará un cambio sustancial en la estructura de las empresas. En este artículo veremos cómo afecta el coronavirus a las empresas y a los contratos.

Lo que estamos viendo y vamos a ver por un tiempo a causa de esta pandemia, es una parálisis casi total de las actividades; pensemos en eventos que se suspenden, materia prima que no se entrega, el rompimiento de la cadena de pagos por la falta de facturación, etc,

En este contexto de excepción internacional, ¿es posible contemplar la situación actual para solicitar una revisión de los contratos, o directamente para no cumplirlos?

que pasa con los contratos con el coronavirus


“LA TEORIA DE LA IMPREVISIÓN”.

Este tipo de situaciones como las que acabamos de describir podrían ser analizadas a la luz de un instituto del Código Civil y Comercial que se llama la Teoría de la Imprevisión, y que está contemplada en su artículo 1091; veamos que establece dicha norma:

ARTICULO 1091.- Imprevisión. Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, ésta tiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la resolución total o parcial del contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se torna excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.


Como podemos apreciar, es una norma que contempla la alteración de los términos contractuales por la modificación extraordinaria de las circunstancias originales. Vamos a desmenuzar un poco los elementos que componen este instituto para arrojar algo de luz a la cuestión.

  1. La prestación de una de las partes se vuelve excesivamente onerosa.
  2. Debido a una alteración extraordinaria de las circunstancias iniciales.
  3. Por causa ajena no culpable.
  4. Riesgo no asumido por la parte que se ve afectada.

Sentadas estas bases, la parte afectada puede solicitar:

  1. Judicialmente o en forma extrajudicial privada.
  2. Una resolución total o parcial del contrato.
  3. Su adecuación en consideración a las nuevas circunstancias.

Como este artículo es una figura que es se estudia ante situaciones extraordinarias de excepción y su aplicación contraría el principio general de la autonomía de la voluntad de las partes en la celebración de un contrato, suele interpretarse con carácter restrictivo.

Esto exige realizar apreciaciones particulares en cada caso concreto, y evaluar las condiciones particulares de cada contrato.

En la situación que actualmente está atravesando el mundo, creemos que resulta evidente el carácter extraordinario y excepcional de la de los acontecimientos, y por lo tanto bien podemos concluir que de ello van a derivar consecuencias imprevistas también en materia contractual.

Es decir, el elemento de “una alteración extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada” se encuentra objetivamente satisfecho. Sin embargo, esto no bastará para que se aplique la teoría de la Imprevisión, sin más. Faltan otros elementos configurantes, como vimos más arriba, que deberemos tener en cuenta.

Una vez aceptada la existencia de una situación extraordinaria, deberá evaluarse si ésta ha convertido en excesivamente onerosa la prestación de una de las partes, y si esto no se trataba de un riesgo asumido al momento de celebrarse el contrato. Se deben tener en cuenta muchas cosas para entender como afecta el coronavirus a las empresas, y en concreto a los contratos en ejecución.

En el caso concreto que nos está tocando vivir, un parámetro que seguramente será utilizado para analizar la viabilidad de este instituto, es el hecho de que existen empresas y actividades  que se encuentran excluidas del aislamiento social obligatoria decretado por el Gobierno, y que por lo tanto, estarían en condiciones de continuar sus actividades. Y evidentemente, esta situación las coloca en una situación diferente de aquellas otras empresas, entidades o particulares que no han podido seguir con su actividad normal y habitual.

Por eso reiteremos que para saber cómo afecta el coronavirus a las empresas y los contratos, cada caso concreto deberá evaluarse con mucho detenimiento.

Ante la posibilidad de plantear la aplicación de la figura de la imprevisión, el Código Civil y Comercial presenta dos alternativas para las partes.

Por un lado, la posibilidad de plantear de manera extrajudicial una modificación de las cláusulas del contrato (por ejemplo, alquiler, compraventa, contratos de reorganización empresaria, acuerdos de pago y un largo etcétera) teniendo en consideración las nuevas circunstancias actuales, buscando así evitar la necesidad de acudir a la justicia.

Y por otro lado, si esta opción no prosperase, el deudor a quien su prestación se la ha vuelto excesivamente onerosa a causa de esta situación extraordinaria, podrá acudir a la justicia a fin de que se revean las condiciones del contrato. Esta readecuación que será evaluada por el juez podrá consistir en una modificación cuantitativa o cualitativa de los términos del contrato; podría implicar modificaciones en el precio, en los plazos, en la forma de pago, en los tiempos de entrega, etc. En caso de que se judicialice la pretensión, será el juez quien entenderá los alcances de la readecuación, si diera lugar a que se haga.

La readecuación de los términos del contrato por la teoría de la imprevisión puede plantearse de forma activa por la parte afectada, como acabamos de ver, como a modo de excepción planteada por el afectado que es intimado al cumplimiento de la prestación original, es decir, como una defensa excusable ante su incumplimiento frente a lo que se había comprometido.

Reiteramos que es un instituto que se analiza con carácter restrictivo, porque su admisión atenta contra un pilar fundamental como es la libre voluntad de contratación; y además, si bien la modificación de los términos de un contrato en principio altera únicamente a la relación entre las partes, lo cierto es que económica y socialmente, las consecuencias de aplicarla se extienden y afectan a terceros.

Por ejemplo, no es lo mismo un particular que no puede abonar un contrato de alquiler o un vencimiento de tarjeta porque no cobró su sueldo, que la situación que se produce cuando una empresa de logística no puede entregar materias primas a una fábrica para que ésta produzca alimentos que luego entregará al supermercado de venta al público; o un laboratorio que no puede entregar medicamentos a una droguería, y ésta no puede abastecer a farmacias, las cuales no contarán con medicamentos para los pacientes.

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Nauralmente toda esta cadena de productos y servicios se encuentra vinculada por relaciones contractuales libremente pactadas; la sociedad entera se rige por libertad contractual. Toda la cadena de pagos, y la línea de créditos, probablemente se vea afectada.

Todo lo dicho en respecto a este instituto aplica a todo tipo de contratos, por lo que cualquier contrato estará bajo la lupa con esta pandemia. Tanto una multinacional farmacéutica, como un contrato de alquiler, un contrato con el banco o una obra de construcción. Como dijimos, la sociedad entera, gira económicamente en torno a la libertad contractual. 

Por eso, responder a la pregunta inicial sobre cómo afecta el coronavirus a las empresas y a los contratos en una situación extraordinaria como la que estamos atravesando, como dijimos al comienzo, suscitará sin duda incumplimientos, demoras, planteos de todo tipo. 

Por eso cada situación en particular debe ser analizada por el abogado, que es quien está capacitado para evaluar los alcances de la imprevisión en cada caso, y eventualmente por el juez en caso de que el planteo llegue a sus estrados.

Puede contarnos su caso o el de su empresa, para que podamos ayudarlo a evaluar la situación en la que se encuentra.